Existe gran número de amantes que, no siendo en absoluto silenciosos, callan en lo esencial. Guardan sus deseos, sentimientos y emociones al abrigo sin luces del misterio. No, no es timidez. Fantasean, imaginan, se entregan a los brazos ajenos; pero, aun a riesgo de perder a quien aman, callan los detalles, aquello que podría calificarse de trascendental. ¿y si se declaran y no son correspondidos? ¿y si hablan lo que han callado y son correspondidos? En cualquier caso, saben que todo (lo que son , lo que dan y lo que forman) cambiaría. Indefensos, tomarían un nuevo rumbo de vértigo. Ese vértigo que (ellos lo saben bien) se describe mejor sin palabras, incluso sin silencio, pero callando.
domingo, 16 de octubre de 2011
LOS QUE NO DICEN
Existe gran número de amantes que, no siendo en absoluto silenciosos, callan en lo esencial. Guardan sus deseos, sentimientos y emociones al abrigo sin luces del misterio. No, no es timidez. Fantasean, imaginan, se entregan a los brazos ajenos; pero, aun a riesgo de perder a quien aman, callan los detalles, aquello que podría calificarse de trascendental. ¿y si se declaran y no son correspondidos? ¿y si hablan lo que han callado y son correspondidos? En cualquier caso, saben que todo (lo que son , lo que dan y lo que forman) cambiaría. Indefensos, tomarían un nuevo rumbo de vértigo. Ese vértigo que (ellos lo saben bien) se describe mejor sin palabras, incluso sin silencio, pero callando.
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